Por Andrés.

Vamo’ vamo’ arriba la celeste, vamo’ desde el Cerro a Bella Unión, vamo’ como dice el Negro Jefe, los de afuera son de palo, que comience la función. Vamo’ vamo’ arriba la celeste, vamo’ la de ayer y la de hoy.

Extracto de “Cuando Juega Uruguay”, canción de Jaime Roos.

Hablar de Uruguay es referirse a la garra charrúa, esa que los ha llevado a ganar 2 campeonatos Mundiales, 2 Juegos Olímpicos y 15 Copas Américas. Para un país con un poco más de 3 millones de personas es un logro que no tiene parangón. El tema es que, para ellos la adversidad siempre ha sido un común denominador, la adversidad los hace sacar lo mejor. Cuando todo parece perdido, cuando el rival llega con mejores antecedentes, cuando las estadísticas no los favorecen, se sobreponen a todo y le tuercen la mano al destino, obteniendo resultados que para todos serían impensados, salvo para ellos porque lo imposible no se conjuga entre los habitantes de Uruguay.

 

Su estilo de juego siempre ha sido el del contacto físico y la fuerza. Un juego de roce, en las antípodas de un fútbol lírico y de buen pie, que uno a priori pensaría que desarrollan por la calidad de sus jugadores. Pero ésta, es la forma en que mejor se sienten y han forjado una historia plagada de triunfos y hazañas.

Dentro de su palmarés de hazañas, se encuentra la más grande de todas a nivel mundial “El Maracanazo”. La escuadra Charrúa, llegaba al último partido del mundial de 1950 con la obligación de ganar para poder coronarse campeón mundial por segunda vez en su historia. Al frente se encontraba Brasil, dueño de casa, al que con un empate le bastaba para salir campeón (En esos tiempos los mundiales se definían de otra manera), y como extra un Maracaná repleto por 200 mil espectadores y un país de 200 millones de personas, que se preparaban para celebrar su primer título mundial. Todo comenzó de la peor forma para el equipo celeste, perdían 1 x 0 por el gol de Friaça lo que implicaba realizar 2 goles en menos de 45 minutos. El equipo capitaneado por “El Negro Jefe”, se sobrepuso al gol inicial dándolo vuelta con goles de Schiaffino y Ghiggia, dejando a una nación perpleja y sumida en una tristeza que dos horas antes no se imaginaban. Toda la furia del pueblo brasilero se volcó en el arquero Barbosa, al cual culparon del último gol uruguayo. Años más tarde el cantautor Tabaré Cardozo le compondría una canción. “Quema los palos Barbosa, del arco del Brasil. La condena de Maracaná, se paga hasta morir”. Barbosa nunca superaría esa derrota.

Montevideo desde las alturas

La primera vez que fui a Montevideo, mi intención era conocer el estadio Centenario y el Museo de los mundiales donde se encontraban artículos asociados a los mundiales y al fútbol uruguayo. Para mí un fanático del fútbol era un lugar que debía conocer. Quería palpar y ver donde había comenzado la historia de los mundiales. Dentro de las cosas que me llamaron la atención eran los zapatos de Fútbol usados por Obdulio Varela, el Negro Jefe capitán de la selección de 1950. Otro punto que quería ir a conocer era el sector asociado al mundial de 1930, en donde Chile había tenido una aceptable participación quedando en el 5to lugar, ganando dos partidos y perdiendo 1, contra Argentina el cual finalizaría segundo. Pero esa selección chilena tenía un jugador que siempre me llamo la atención, que sólo había escuchado y leído. Un centro delantero de baja estatura, que defendió los colores de Colo Colo y fue en esa época el jugador más trascendental de Chile. Guillermo “El Chato” Subiare jugó ese mundial y marcó 4 Goles en 3 partidos, hasta la actualidad es una marca que ningún otro jugador chileno ha podido superar.

Selección Chilena 1930

 

Cancha estadio Centenario

El estadio Centenario parece haberse quedado detenido en el tiempo, a pesar de los arreglos y restauraciones al que ha sido sometido, en cada sector se puede palpar miles de historias. Cuantos clásicos, finales de Copa Libertadores y Copa América se han disputado en su césped, en donde se han ido quedando miles de historias para que algún abuelo, padre o amigo cuente como vio a Peñarol o Nacional ganar la copa Libertadores, o cuando fueron a ver a la selección uruguaya jugar contra Australia por el repechaje del mundial Corea-Japón 2002.

Uruguay respira Fútbol, en la rambla o en alguna callecita acompañado de un Mate la conversación preferida y obligatoria es sobre el último partido de la selección o del equipo del cual es fanático. Es un país en donde el tiempo pasa por el costado a una velocidad mayor a la que viven sus habitantes, de todas las veces que he vuelto, nada cambia de lugar, las personas siguen viviendo a una velocidad distinta a la que yo estoy acostumbrado.

Escolleras Montevideo

Para mí, la primera vez que visité Uruguay fue el inicio de un cambio de vida radical. En ese momento no me lo imaginaba y tarde años en comprender que el punto de inflexión fue ese viaje. Todo comenzó cuando conocí a mi compañera de vida y viajes Victoria (Leer Post de Victoria), con la cual fundamos Proyecto MedioMundo donde buscamos vivir viajando.

Quién lo diría que en el lugar donde se comenzó la historia de los mundiales sería el lugar donde comenzaría mi nueva forma de vivir.

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