Cuando tomaba el bus en Santiago para ir camino a Valparaíso pensaba en esas postales típicas de la ciudad: casitas de colores dispuestas una arriba de otra sobre los cerros y a sus pies, el puerto de la ciudad y el agua que cubría todo el horizonte. Por aquel entonces yo estaba modificando algunas cosas en mi producción plástica: estaba dejando el pincel, la tela y los cuadros de pequeño formato y pasaba al collage y fotomontaje. El concepto seguía siendo el mismo: las ciudades vistas como estructuras plásticas. 

Valparaíso hizo que me caigan todas las fichas juntas en esos cambios. Recorrer sus calles, hacer registros fotográficos, mirar desde distintos puntos de vista, observar el recorrido de sus calles: a veces zigzagueaste, con callejones sin salida, escaleras que acortan los caminos de subidas y bajadas por los cerros, cables entrecruzados formando tramas increíbles, las ventanas antiguas con ropas y plantas colgando de sus balcones. Toda una urbe disparatada, “laberíntica”, custodiada por un mar inmenso y furioso como es el Pacífico.

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La ciudad de Valparaíso está ubicada a 115 km. de Santiago, la capital de Chile. Es una de las ciudades más importantes del país, no solo por ser la Sede del Congreso Nacional, sino también por ser centro administrativo y universitario. Su puerto es el más importante del país y por su riqueza arquitectónica, el Centro Histórico fue declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en 2003.

Valpo – como la llaman los chilenos – está geográficamente dividida en dos partes: la parte “plana”: abajo (donde está el puerto) y los cerros. Ese sector es el más antiguo. Allí se encuentran edificios y espacios muy interesantes de visitar: la Iglesia Matriz, la Plaza Sotomayor y frente a ella la Armada, el Puerto, la Aduana y demás sitios destacados. Por allí pasa el Metro de Valparaíso, el trasporte público que comunica toda la ciudad y con otras ciudades más pequeñas. Arriba, sobre los cerros, se encuentra el sector donde viven los porteños. Allá podemos encontrar viviendas, escuelas, museos, galerías de arte, restaurantes, tiendas en casonas antiguas o construcciones de los más variados estilos arquitectónicos. El punto en común entre ambos sectores es el arte urbano o street art.

Tanto en el sector del puerto como en los cerros, los graffitis, las paredes pintadas, los murales y todas estas manifestaciones artísticas callejeras confluyen en lo que se denomina “arte urbano” y son el punto fuerte de la ciudad. Para los vecinos es una forma de revitalizar y resignificar sus espacios cotidianos y para el turismo, una joyita que se vende por sí sola.

El termino “street art” -en español arte urbano o arte callejero- se utiliza para calificar a toda expresión artística que se da en la calle. Aunque pareciera que los murales están ubicados “socialmente” en otra categoría que los graffitis, la cosa empieza a cambiar (¡y por suerte!) con el paso del tiempo. El mundo del Graffiti, mucho menos apreciado que el del mural y ubicado en una categoría inferior, está dando muestras en muchas ciudades de contar con grandes artistas. Valparaíso es una ciudad que refleja esto, incluso con artistas grafiteros que hoy son valorados y recorren el mundo dejando sus huellas en las paredes, pisos, portadas de las grandes capitales. Seguramente, para el arte tradicional o mejor dicho, para el mercado tradicional del arte, en donde las obras son una mercancía con valor de compra-venta, estos personajes tan particulares son difíciles de “encajar” en los dispositivos tradicionales del arte. Pero su valor acá se mide con otros parámetros: darle importancia a una ciudad, tener renombre por esta característica y a su vez, recuperar espacios que, como en Valpo, están en ruinas, desgastados, estropeados o abandonados, es el factor principal que se debería tener en cuenta a la hora de destacar la importancia de todas estas manifestaciones que encuentran en la calle su mejor soporte.

 

CIRCUITOS DE STREET ART

Indagando en la posible existencia de corredores turísticos-culturales sobre el arte urbano en Valparaíso, me encontré con que los hay ¡Y muchos! Que pena que no lo hice cuando visité la ciudad por primera vez, pero ya tendré revancha, por que en pocos meses estaremos con el Proyecto MedioMundo rodando por allá y lo primero que voy a hacer cuando estemos en Valpo será uno de los que parece, y me han recomendado, de los mejores recorridos.

Se trata de Valpo Street Art  una organización que hace tours guiados por los murales y graffitis de la ciudad de una manera diferente, mezclando los sectores menos conocidos y más escondidos, con toda la información sobre las técnicas de las pintadas, sus artistas, estilos, etc. En su página pueden encontrar todos los detalles, días y horarios de los recorridos y demás info que les puede servir para planificar su paseo.

Tratar de identificar los cerros o espacios de la ciudad que más obras tienen en sus paredes/escaleras/techos es difícil. Y lo es por que cada lugar tiene sus producciones destacadas o las preferidas por cada espectador.

En el CERRO ALEGRE, quizá el más conocido y turístico de todo Valparaíso, hay imágenes alucinantes. “Charquipunk, Inti y La Robot de Madera” en la subida de Cumming es una obra impresionante de estos tres artistas chilenos. Inti Castro es hoy reconocido en el mundo por ser un gran artista.

Charquipunk, Inti y La Robot de Madera

Mural del artista Inti Castro

INTI es oriundo de Valparaíso, pero su producción lo llevó a recorrer lugares impensados, haciendo que su obra sea parte del mundo. Comenzó, de adolescente, pintando grafitis por las calles porteñas, seguramente de noche y a escondidas de los “pacos”, como el dicen a la policia. Estudió en la Escuela de Bellas Artes de Viña del Mar, pero no abandonó el arte callejero. Muy por el contrario, sus murales empezaron a diseminarse por el mundo: Suecia, Noruega, Líbano, Perú, Bolivia, Francia, Argentina, Brasil. Hace unos años se sumaron dos murales en Santiago que son extraordinarios, en la salida del Metro Bellas Artes.

Acá les dejo un video que muestra, a penas un poco, del trabajo de Inti y algunas referencias sobre el arte, incluso de su estética y de los iconos latinoamericanos que caracterizan sus trabajos:

En Cerro Alegre, además de las maravillas de Inti, se encuentran cantidad de obras. En ellas, un mural de Stinkfish, un artista Mexicano de nacimiento y colombiano por adopción. Formado en el diseño gráfico, hoy viaja dejando su huella en las paredes de muchos lugares. También dejaron sus obras el español Cuellimangui, el dúo francés Ella & Pitr, especializados en la perspectiva (en Valpo se puede apreciar la famosa abuela aburrida en una de las esquinas del Cerro). Otto Schade, chileno que reside en el exterior, también dejó su marca en las paredes de Valparaíso con su obra “Paz”. Otro infaltable es el peruano Elliot Tupac que realizó un mural en conjunto con Charquipunk llamado “Amistad”, en la calle Urriola.

Hay graffitis hechos por Painters, Mr. Papillon de Francia, Andrea Cecilia Bernal (quien falleció en 2006), el santiaguino Cekis, UnKolorDistinto (UKD) la dupla de Sammy Espinoza (Jekse) y Cynthia Aguilera (Cines); el chileno Teo, Plataforma Urbana.

En otro de los cerros, el CERRO CÁRCEL, se encuentra un mural del artista belga Roa, que hizo uno de sus particulares animales. Hay otros realizados por Pam y Tikka, de Brasil y de los artistas chilenos Teo y Dasic Fernández.

En 2012, el CERRO POLANCO se sumó a esta “ruta de street art”, ya que acogió el Primer Festival Latinoamericano de Graffiti Mural “Polanco GraffFest”. Cantidad de artistas nacionales e internacionales pintaron los accesos al cerro y algunas de sus calles.

El sector de VAN BUREN, conocido por que allí se localiza el Hospital, también se visita durante los recorridos. Allí encontramos las obras de artistas daneses y también del canadiense Kaput. Y los locales, siempre presentes.

En el CERRO BELLAVISTA se puede visitar el “Museo a Cielo Abierto de Valparaíso”, una ruta compuesta por 20 murales de diferentes estilos y artistas, que comenzó a funcionar en 1992.

Indispensable es visitar el BARRIO PUERTO, el que está “al pié” de la ciudad de los cerros. Allí podrán encontrar obras del neoyorkino Cern, el chileno Cekis, el colectivo STGO UNDER CREW. Éste ultimo, formado por Aislap, Inti, Fisek, Saile, Myre, LRM (La Robot de Madera), y Hesoe, junto al fotografo del grupo, Rdg1. Trabajan en conjunto desde el año 2000 y lo hacen con proyectos muy variados. Pese a estar radicados en diferentes ciudades, el trabajo colectivo no cesa y hoy se los puede considerar como uno de los grupos más importantes del Graffiti chileno contemporáneo.

Giova es otro artista urbano que muestra sus obras en las paredes del Barrio Puerto. Y así, miles de muralistas, graffiteros, artistas urbanos que trabajan no solo para dejar allí sus obras, sino para que se difunda todo este arte en el mundo.

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Cuando comencé esta entrada, les contaba sobre como Valparaíso, esta ciudad única, cambio rotundamente algunas cosas de mi producción. No fueron solo sus murales y graffitis que se exparsen a lo largo y alto de la ciudad. Fue el conjunto de la ciudad, esas subidas y bajadas agotadoras en las que necesariamente detenerse a descansar y observar es casi una obligación. Y ahí las panorámicas son también obras de arte. Edificios, casas, construcciones, una arriba de otras, una encima de la otra. Con colores, muchos colores diferentes, donde se contrastan, se diferencias -pese a estar adosadas-. Con murales, pintadas y marcas que las hacen únicas dentro de ese conjunto habitacional. Y por encima esos cables, que se entrecruzan, van de una calle a otra, todos en direcciones opuestas, atados a palos, caídos, colgando como cuerdas flojas. Escaleras y callejones. Calle adoquinadas, gente que sube y baja. Y de fondo, como un telón azul, el mar, con puntitos dispersos que son los barcos que entran y salen del puerto.

Por todo eso, por ciudades como éstas, yo me declaro fervientemente fanática de estas urbes veo y vivo como estructuras plásticas. Espacios para habitar, recorrer, atravesar. Son ciudades para atravesar, y que te atraviesan.

Fotomontaje de Valparaíso, Septiembre 2013. Obra de mi autoría.

 

 

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