Por: Victoria.

La isla nos recibe con lluvia. ¡Que raro! Parece ser que es su forma de darnos la bienvenida. A mi, que la humedad y la lluvia son como una extensión de mi ciudad natal, me hace sentir como en casa. Aunque el paisaje es bien diferente. Las rutas son como un “subi-baja” que mueve la kombi como si estuviera en un parque de diversiones. La vegetación es bien tupida y el mar, que decir, el mar se encuentra por el punto cardinal que desees encontrarlo.

Eran los primeros días de marzo y allá el verano ya se había ido. La lluvia fue nuestra compañera diaria, la que no nos abandonó, sólo se escondía de a ratitos para dejarnos salir a respirar un poco de aire sureño. Los chilotes, el gentilicio con el cual se conoce a los nativos de la isla, tienen muy bien ganado el mote de ser hospitalarios. La gente es muy cordial, muy respetuosa, con ese “cantito” con el que hablan y se dirigen con alegría a los visitantes, dentro de ese halo de cielo gris y cubierto que te envuelve como una atmósfera de película.

La isla es famosa por muchas cosas. El curanto, lo principal. Es su comida tradicional hecha a base de pescado, mariscos y carne; papa, chorizo y lo más importante: en un pozo en la tierra. Hoy se exhiben muchos de ellos para que los turistas vean de que se trata, pero se pueden servir en cualquier barcito o restaurante local como un plato bien calórico. Nosotros tuvimos la mala suerte de llegar con marea roja, por lo que estuvimos imposibilitados de comer cualquier tipo de marisco.

Otra cosa típica de la isla son las mingas, que, tristemente, no pudimos ver. Tenía mucha fe de poder asistir a un evento semejante, pero no se dio. Las mingas son cuando se traslada de un sector a otro la casa de una persona o familia, con la ayuda de toda la comunidad que la llevan a tiro con carros, barcos o animales.

 

Dos menciones aparte merecen los temas de los Mitos y Leyendas, como las iglesias patrimoniales. Son los dos puntos fuertes para atraer al turismo. Solo que, a veces, el enfoque que se le da es demasiado ligero y para hacer visitas “rapiditas”, dejando mucha información, y mucho para aprender, en el camino.

Conocer la mitología chilota es acercarse de lleno a las características del paisaje y las creencias de la gente que vive, sobre todo, en los poblados más pequeños; lo que suele denominarse “el campo”. Hay, alrededor de todas estas historias, un misterio muy profundo por que muchos aseguran que no son simples historias y que no solo forman parte del pasado, sino que hoy están muy vigentes. Tal es el caso de la “Recta Provincia”, una organización política-religiosa secreta que dominaba de la mitad de la isla hacia el Norte, cuyo centro estaba ubicado en Quicaví. El caso del centro/sur era dominado por otro grupo de brujos y curanderos que conformaban otra sociedad. El Rey de la Mayoría era el que mandaba. La Casa Grande su punto de mando y allí se encontraban los Tesoros, como por ejemplo, los libros de magia. Los escribanos, el chivato y el imbunche, los curanderos y machis. Virreyes y Reparadores. Los recaudadores (esos han existido toda la vida en todas las culturas!), son algunos de los personajes más destacados dentro de esta estructura política denominada la Recta Provincia. Algunos creen que esta estructura, aun hoy, sigue vigente, operando en total secreto.

Texto del Museo Histórico de Ancud, Chiloé.

Otros personajes característicos de la isla son aquellos que protegen lugares sagrados o importantes, cuidadores de bosques y mares o que sirven también como explicación o “mito de origen” de la isla. EL TRAUCO es uno de los más conocidos. Se trata de un ser maligno y feo que habita en los bosques. Sus victimas, las jóvenes que seduce y conquista. Se dice que es el culpable de todos los hijos ilegítimos de Chiloé. Es interesante como la construcción de éste mito sirvió, también, para evitar que muchas mujeres sean “castigadas” por ser madres jóvenes y/o solteras. El PINCOY y la PINCOYA, hermanos que controlan, él el desarrollo de las mareas y las corrientes submarinas; y ella encargada de otorgar el sustento a los pescadores. Ambos, hijos del MILLALOBO, el amo y soberano del mar y sus profundidades, que heredó, de TEN TEN VILÚ, el reino de la serpiente protectora de los seres humanos. El Peúcho, Chumaihuén, Caballo Marino, Ruende, la Sirena, son algunos de los otros tantos mitos de este archipiélago.

Y por ultimo: las Iglesias chilotas. Obras arquitectónicas únicas, realizadas por maestros isleños que dominaban la madera como el material principal de la construcción y materia prima de la isla. Hay alrededor de 60, pero solo 16 de ellas fueron elegidas y seleccionadas para conformar lo que hoy se conoce como la “Ruta Patrimonial de las Iglesias”. Consideradas Monumento Histórico Nacional, fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 2000.

Una de las maquetas de las Iglesias que se encuentra en El Centro de Visitantes de Ancud.

Las 16 destacadas son: San Antonio de Colo, Nuestra Señora de los Dolores en Dalcahue, Nuestra Señora del Patrocinio en Tenaún, San Juan Bautista, Santa María de Rilán, San Francisco en Castro, Nuestra Señora de Gracia de Nercón, San Antonio en Vilupulli, Nuestra Señora del Rosario en Chonchi. Santa María de Loreto en Achao, Nuestra Señora de Gracia de Villa Quinchao, Jesús Nazareno en la isla Caguach. Iglesia Santiago Apóstol de Detif, Iglesia Natividad de María de Ichuac, Iglesia Jesús Nazareno de Aldachildo, Nuestra Señora del Rosario de Chelín.

Nosotros no recorrimos las 16 por varias razones. Una de ellas es que el agua, en algunos casos, no nos dejaba llegar a destino. En otro caso, los encargados de abrirnos la Iglesias no respondían cuando tocábamos a su puerta. La ultima razón es que para cruzar a aquellas que estaban en las islas más alejadas era de difícil acceso para la kombi. Por eso aquí te vamos a mostrar las diez que visitamos en nuestro recorrido de casi un mes por el archipiélago.

 

+ Pero antes, algo de información previa que seguro te va a servir:

Lo primero a tener en cuenta es sobre el cruce. Desde hace mucho, y por el momento, se utiliza el sistema de embarcación en un ferry para cruzar del Continente, cuya ultima ciudad es Pargua, hacia la Isla. Se atraviesa el Canal del Chacao, que los barcos lo hacen en 15 minutos aproximadamente. Actualmente están cobrando $14.000 pesos chilenos ($25 dólares más o menos), y solo son dos empresas que hacen el trayecto. Por internet se puede obtener la información de las mismas, una es Cruz del Sur; la otra Naviera Austral. Hace unos años comenzaron a construir un puente (¡el puente de la discordia!) y proyectan que para el 2022 estará habilitado. Pero hoy, la única forma de cruzar a la Isla es por medio de la embarcación. No hay que hacer reservas, al menos en temporada baja, cuando llegamos nosotros, esperamos en el muelle al barco y cuando atraca, te hacen subir.

La Isla Grande de Chiloé está ubicada a 1.000 kilómetros de Santiago, la capital de Chile. Es relativamente pequeña, tiene unos 200 kilómetros de extensión de norte a sur. Hay tres ciudades “cabeceras”, repartidas a lo largo de la isla: Ancud, al norte. Castro, la capital, al centro. Y Quellón, al sur. Allí termina la Ruta Panamericana Nª5, la que cruza todo el país. Hay otras ciudades, más pequeñas, pero que sirven como punto para moverse: Quemchi, Dalcahue, Chonchi, Queilén, Achao, entre otras.

 

 

 

– PRIMER PUNTO: ANCUD, EL CENTRO DE VISITANTES –

En la calle Federico Errazuriz Nº 227 de la ciudad de Ancud se encuentra el punto de partida de toda esta historia. Allí, en un antiguo Convento, funciona la FAICH –Fundación Amigos Iglesias de Chiloé-, un organismo sin fines de lucro que tiene como finalidad preservar el patrimonio cultural relacionado con las iglesias chilotas. Allí se albergan, además de las oficinas de la Fundación, los Talleres de Carpintería para la restauración de Iglesias y un Centro de Visitantes, que cuenta con una rica colección de piezas obtenidas en los procesos de intervención de iglesias, imaginería, maquetas y toda la información necesaria para que los visitantes puedan conocer realmente el significado de las iglesias de madera para los chilotes.

Lo que hace únicas a estas iglesias, no es solo su construcción en madera, sino también algunos puntos a destacar: el principal, aquel que surge de la “mezcla” de dos formas de construcción, las locales y las técnicas aportadas por la evangelización, haciendo de éste un estilo único. Las técnicas de construcción también son particulares: ensamble, empalme, unión de la madera, reforzado con clavo y tarugo.

Para comprender todo lo que veremos después en cada una de las iglesias es necesario pasar por éste punto de referencia que nos ayudará a comprender no solo el estilo de construcción, también las fachadas tan particulares y la relación con el entorno.

 

1-IGLESIA SAN ANTONIO DE COLO

Lo primero que quiero – y debo – decir en este punto es que llegar acá no es fácil, sobre todo en un auto “antiguo” como nuestra kombi. Hay que pasar una serie de subidas y bajadas un poco complejas hasta, finalmente, llegar a la localidad rural de Colo donde parece que no vive mucha gente, quizá por que se encuentra bastante aislada.

Estamos ubicados en la Comuna de Quemchi a unos 80 km de la ciudad de Ancud. Al llegar encontramos la pequeña iglesia, con un cementerio a su derecha. Su fecha fundacional es de 1785 y se supone que su origen sería franciscano.

La construcción actual se realizó a fines del siglo XIX, con maderas de coigüe y ciprés y base de piedra. Su color exterior es marrón (color madera) y está rodeada por una vegetación tupida bien verde.

Cuando llegamos, encontramos a un grupo de mujeres que estaban limpiando el interior de la iglesia y a un grupo de trabajadores que estaban acondicionando el cementerio. Las señoras, nos permitieron pasar y conocer el templo. Cada tanto, algún “Rent a Car” aparecía por el lugar.

Entramos. El interior es pequeño pero bien cálido. Los pisos de madera crujen y resuenan a medida que pisamos despacito, como quien no quiere hacer ruido. Una nave central, algunos poquitos bancos y el retablo al final, con tres esculturas: Jesús, la Virgen María y San Antonio, el patrono. El techo y las columnas laterales pintadas de un verde suave, con detalles de rojo y azul en el arco. Lo que más nos llamó la atención fueron unos pequeños barcos colgados del techo. Lo vimos en otras iglesias, pero nadie supo decirnos que significaban. Creemos que se tratan de una especie de ofrendas donadas por marineros que volvieron de sus travesías con vida. Estos pequeños barquitos son de madera, algunos pintados y escritos. El techo, además, tiene pintadas pequeñas estrellitas blancas. Algunas estatuillas religiosas y muchas flores que éstas señoras que allí estaban colocaron.

Arriba de la puerta de ingreso, como en casi todos los otros templos chilotes, hay un lugar para el coro. No en todas se puede subir, pero en Colo lo hicimos. Y vale la pena por que se tiene una vista panorámica del interior de la pequeña iglesia y además, suelen tener pequeñas ventanas que dejan entrar un halo de luz y deja en penumbra al resto del edificio. Desde allí, hay una serie de escaleras pequeñas que permite subir a la torre y encontrar el campanario.

 

2- IGLESIA NUESTRA SEÑORA DEL PATROCINIO DE TENAÚN

De Colo, seguimos viaje hacia Tenaún. Tengan en cuenta que, entre estas dos, se encuentra la Iglesia de San Juan Bautista en el poblado homónimo. Nuestro problema fue que no previmos el combustible, y al haber tanta subida y bajada, no llegábamos a cargar nafta (no hay estaciones de servicio en todos lados), por lo que tuvimos que seguir de largo, no entrar a San Juan pero si pudimos hacerlo en Tenaún.

Llegamos de mediodía. El poblado estaba muy tranquilo, sin gente en la calle. Nos estacionamos en la plaza principal, ubicada frente a la iglesia. De casualidad, encontramos a la señora encargada de abrir la Iglesia, que vivía enfrente. Esto es algo normal: quienes tienen la llave o posesión de abrir estos espacios sean, normalmente, los vecinos. ¡Cuidado si quieren cobrarles! El ingreso a las iglesias no se abona, a ninguna de ellas. Solo se sugiere que, si lo deseas, dejes una colaboración.

Tenaún, en huilliche, el idioma nativo, significa “tres montes” y se encuentra dentro de la Comuna de Dalcahue. La Iglesia fue construida por el año 1845.

La fachada es de las preferidas de Andrés. Simple, como todas las demás; pero muy vistosa. Su exterior ha sufrido varios cambios. Hoy predomina el azul de las torres con el blanco del cuerpo que la sostiene y detalles rojos. Tiene dos estrellas azules a los costados de una ventana en el centro de la fachada. Al tener tres torres (quizá en relación con su nombre huilliche de tres montes) es considerada una excepción dentro de la Escuela Chilota de arquitectura religiosa en madera.

Solo nosotros dos estábamos dentro. La señora que cuida el lugar, se quedó afuera. Es más grande y más simple y austera en material religioso que la de Colo. Las puertas principales se encuentran un poco deterioradas y el ingreso lo hicimos por una lateral. El techo de las tres naves es color celeste, mientras que las paredes laterales y las columnas que unen los tres espacios son color blanco. Al final del altar, un retablo de madera pequeño y sencillo.

Nuestra Señora del Patrocinio es la patrona del templo. No hay mucha imaginería religiosa, es más sobria e iluminada.

 

 3-IGLESIA NUESTRA SEÑORA DE LOS DOLORES, DALCAHUE.

Llegamos a Dalcahue con lluvia y así estuvo durante los siguientes tres o cuatro días que nos quedamos. En alguno de esos ratitos en que la lluvia mermó, aprovechamos a caminar la ciudad y conocer la iglesia.

Dalcahue, en mapudungun significa “lugar de dalcas”, las balsas que se suelen ver en el mar. Es una ciudad pequeña pero con encanto. Esta a los pies del Canal que la conecta, vía ferry, con la Isla de Quinchao.

La Iglesia está emplazada en un lugar con amplia vista panorámica, frente a la plaza de armas de la ciudad. Es una de las más antiguas de Chiloé, construida en 1858 sobre la anterior capilla jesuítica.

La fachada tiene nueve arcos: seis de punta, dos remontados y el central de medio punto. Tiene una sola torre, bastante alta. Al igual que todas las iglesias, el techo está revestido con tejuela de alerce.

Nuestra visita no pudo ser mejor: elegimos el domingo. Es decir que encontramos la iglesia abierta y con misa. Encontramos tres naves en su interior que, al igual que la Iglesia de Tenaún, es bien sobria. Se destaca la imagen policromada del Cristo Crucificado, ubicado detrás del retablo principal. No nos quedamos mucho tiempo debido a la misa, pero valió la pena visitarla en plena celebración religiosa.

 

4- IGLESIA SAN FRANCISCO EN CASTRO

Castro, la capital de la Isla de Chiloé. La visitamos dos veces. La primera solo de pasada para conocer su Iglesia y seguir camino. Pudimos recorrer algo de los alrededores a la Plaza de Armas, pero, como ocurre en Chiloé, la lluvia te corta los paseos a la mitad.

Atravesamos su zona costera para ver los famosos palafitos, un tipo de construcción típica de esta zona, en donde las casas se levantan sobre pilotes de madera de luma y sus paredes de colores muy vivos. Se comenzó a hacer sobre fines del Siglo XIX, cuando comenzaban a arribar campesinos que no tenían otro espacio donde construir.

La iglesia San Francisco se encuentra frente a la Plaza de Armas de Castro. Se levanta de forma imponente con esos colores fuertes y llamativos, amarillo y violeta, los opuestos complementarios. Su construcción se inició en 1910, bajo la dirección de un arquitecto italiano que comandó a los carpinteros chilotas. De todas, esta Iglesia es la que más se diferencia de las demás, ya que la tradición constructiva local se conjuga con un diseño neogótico y clásico. Si se emplearon maderas de la zona para su estructura como alerce, ciprés, coigüe. Actualmente, algunos sectores de la fachada están siendo restaurados.   

El interior de la Iglesia es uno de los más lindos. Íntegramente en madera con su color natural. Resplandecen los colores de los vitrales que se encuentran en la parte superior de la nave central, produciendo unos juegos de luces y sombras muy interesantes. La cúpula se alza también interactuando en este juego de iluminación en el interior de la iglesia. Con respecto a las imágenes, hay bastantes esculturas que representan a diferentes devociones. Entre ellas, una imagen del arcángel Miguel victorioso sobre Satanás.

El caso de esta Iglesia debe ser una de las menos complejas a la hora de visitarla por el hecho de encontrarse en el centro y de una ciudad grande e importante. No todas corren con la misma suerte, sobre todo las rurales en las que a veces no conseguimos quien nos abra para poder recorrer el interior de los templos.

 

5- IGLESIA SANTA MARÍA DE RILÁN

Cuando llegamos a Quilquico, un villorrio muy muy pequeño de algunas poquitas casas, nos dijeron que teníamos que conocer, si o si, la Iglesia de Rilan que se encontraba a pocos kilómetros de allí. La distancia nunca es el problema por que son trayectos cortos; el problema de tardar un poco más de tiempo es que hay que tener atención y cuidado con las rutas. Las subidas-bajadas y curvas-contra curvas suelen ser inquietantes.

Rilan es una península que se ubica, geográficamente, dentro de la comuna de Castro y, si lo vemos en el mapa, está como “al frente” de dicha ciudad. El poblado de Rilan es muy pequeño. Al medio, como no puede ser de otra manera está su plaza principal. Frente a ella, nos encontramos con la Iglesia de Santa María. Cuando nosotros llegamos, cerca del mediodía, estaba abierta, asique ingresamos. Y una vez más, nadie en su interior.

La construcción de ésta iglesia data de mediados del siglo XIX, contemporánea a la anteriormente mencionada de Castro. Fue encargada a un grupo de maestros del poblado de Curahue quienes también levantaron las capillas de Dalcahue, Curaco de Vélez, Quilquico y Yutuy.

La actual iglesia fue erigida canónicamente en 1903. Su patrona es Nuestra Señora de Lourdes.

Su fachada es color blanca y celeste y tiene cinco arcos. El techo es de tejuela, la tradicional de las iglesias chilotas. Tiene una sola torre al medio. Su base es de piedra y la madera con la que se construyó: coigüe, ciprés, alerce.

El interior, sobrio. Colores pastel, amarillo y celeste, son el toque colorido de la iglesia sobre el techo y las tres naves. Pocos bancos y mucho espacio libre, razón por la que la iglesia parece aun más grande de lo que es. La iluminación natural es lateral, a través de sus ventanas; por donde entran algunos rayos de luz que deja ver el cielo nublado. La bóveda de crucería es lo que más se destaca.

Una vez más, aprovechamos que no había nadie dentro y subimos al coro. Desde allí, pudimos acceder al campanario que está en la parte más alta de la torre central. La vista es imponente: no solo se ve la plaza, sino más allá. La vegetación que rodea y envuelve a la zona en compañía de esa pequeña garúa que comenzaba nuevamente. Cuando bajamos las pequeñas escalinatas y salimos de la iglesia, la lluvia ya estaba cayendo más fuerte.

 

6- IGLESIA NUESTRA SEÑORA DE GRACIA DE VILLA QUINCHAO

Llegar a la Villa de Quinchao no fue nada fácil. Para poder hacerlo cruzamos en ferry desde Dalcahue a la Isla de Achao. Curaco de Vélez fue la primer ciudad a la que llegamos. De allí fuimos hacia la parte más austral de esta “isla dentro de otra isla” para conocer la Iglesia de Quinchao. Pero no fue fácil por el clima. El viento y el agua se pusieron demasiado hostil, moviendo mucho la kombi en ese trayecto de ruta hasta llegar al final de la isla. Pero lo logramos. Fuimos despacio, con cuidado, tomando las precauciones necesarias, sobre todo frente al viento.

Lo que no estuvo tan bueno fue cuando llegamos: la iglesia estaba cerrada y nadie, en metros a la redonda, daba señales de vida como para poder pedir la llave o consultar con algún vecino. Esperamos un rato allá, pero no paso nada. Decidimos volver, retomar la ruta, e ir en búsqueda del próximo punto.

Pero antes de hacer los 10 kilómetros que nos separaban de Achao, donde se encuentra la próxima iglesia, indagamos un poco en su historia y su fachada. Supimos que fue construida durante el siglo XVIII y que es la iglesia más grande del Archipiélago de Chiloé. Los materiales que utilizaron para edificarla fueron ciprés, canelo y avellano.

“La iglesia de Quinchao responde a la forma básica de la iglesia misional de Chiloé, conformada por un gran volumen de proporciones horizontales techado a dos aguas y el extremo que enfrenta a la explanada (espacio abierto que se sitúa frente al templo), se ensambla con un cuerpo vertical, la torre fachada; este elemento arquitectónico, el mas definitorio de las iglesias chilotas, esta compuesto por el pórtico de ingreso, el hastial o frontón y la torre propiamente tal.”

No sabemos en que situación se encuentra el interior, pero su fachada está bastante deteriorada. Deducimos que el clima no debe acompañar el proceso de conservación de estos monumentos, ya que está todo muy descampado en este sector y el viento de ambos lados del mar golpea fuerte; lo cual perjudica mucho su estado.

 

 7-IGLESIA SANTA MARÍA DE LORETO DE ACHAO

Y siguiendo camino desde Quinchao, llegamos a Achao. Acá nos encontramos con la Iglesia de Santa María de Loreto que, en un primer vistazo, es muy parecida a la anterior. Está ubicada frente a la plaza de Achao y tiene un buen estado de conservación lo que permite realizar misas y demás actividades en su interior.

La fachada está cubierta con tejuelas de alerce (color marrón oscuro) que tapa el revestimiento original, a partir de una de las tantas refacciones que se han hecho. Tiene cinco arcos en su ingreso y una torre central.

Su arquitectura interior es un poco diferente a lo que nos encontramos por fuera. Está inspirada en diseños barrocos como el retablo que se ubica detrás del altar que está minuciosamente decorado con motivos hechos de madera y pintado con colores llamativos.

Encontramos en el interior una maqueta de la iglesia como las réplicas pequeñas que están exhibidas en el Centro de Visitantes. También hay unas láminas que explican algunos detalles de la arquitectura chilota.

 

8-IGLESIA NUESTRA SEÑORA DE GRACIA DE NERCÓN

Volvimos a la Isla Grande de Chiloé, un poco cansados de la lluvia que no nos da tregua. Pero vamos con paciencia, que aún nos quedan algunas iglesias más por visitar.

Muy cerquita de Castro, nos encontramos con el poblado de Nercón, cuyo nombre en lengua huilliche significa “entre lomas”. En un principio, contaba con un poblado netamente indígena dependiente de Castro, en lo administrativo y religioso. Su iglesia, una de las más bonitas para mi, data de 1890, siendo su construcción en maderas de ciprés y alerce.

 

La iglesia, ubicada dentro del predio delimitado para la plaza (y no enfrente, como es habitual en las demás), cuenta en la parte lateral izquierda y trasera con un cementerio. Todo este sector se encuentra “delimitado” por una especie de cerca que cierra la plaza. Dentro de ella, los caminitos que conducen a la entrada de la Iglesia, con banquitos y una vegetación y plantas muy bonitas, todo podado y arreglado.

Allí nos encontramos con Johana y Quentin, una pareja de Brasil y Francia que también viajaban en una Volkswagen kombi y estaban visitando las iglesias. Ellos habían hablado con la vecina que tenía la llave asique nos ahorraron el trámite de ir casa por casa preguntando, e ingresamos con ellos.

Vuelvo a repetir que, definitivamente, es una de mis preferidas. Su interior es muy sencillo. Predomina el blanco, por lo que se nota la presencia de más luz. Conserva gran parte de su santería, su sacristía y las pinturas interiores que imitan el mármol. Se destaca la figura de San Miguel con un demonio a sus pies que fue tallado en una sola pieza de madera y su pintura interior que se asemeja al mármol.

En esta iglesia está permitido ingresar al piso superior que, además, está todo iluminado y permite ser recorrido, observando todo el sistema de construcción típico chilota. Hay cartelería explicativa que cuenta que tipos de materiales se utilizaban, mano de obra, tiempo de construcción, etc. Ahí predomina una luz muy tenue, que a penas permite reconocernos entre nosotros cuando pasamos caminando, evidenciándonos por el crujir de las maderas al movernos. Acá también pudimos ver barquitos colgados del techo, como nos sorprendió en San Antonio de Colo, la primera del recorrido.

Su estructura es de tres naves y en su fachada tiene cinco arcos, pero nuevamente ingresamos por el costado derecho, donde se ven una especie de vigas de madera que sostienen la estructura del templo. Cuenta con una torre central que tiene dos tambores de planta octogonal y su capitel recubierto en tejuelas. Los pilares se encuentran apoyados en basas y tiene arcos de medio punto. La bóveda de la nave central tiene un arco rebajado.

El cementerio, del otro lado del ingreso, es colorido, bastante irregular en su organización y con algunas bóvedas familiares.

Insisto en que es una de las iglesias más lindas para visitar, está situada en un lugar tranquilo, a pesar de estar cerca de la capital. Al estar a un costado de la ruta principal hay por allí varios campings y lugares para alojarse.

 

9-IGLESIA NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO DE CHONCHI

La ciudad de Chonchi fue, para nosotros, la excepción a la regla de toda la hospitalidad que recibimos en la Isla. Llegamos más interesados en buscar una ducha que en conocer la Iglesia. Fuimos a informes para que nos dijeran donde conseguir Camping, Hostel, B&B, o cualquier hospedaje que nos permita ducharnos a cambio de pagar, claramente, un precio módico. La síntesis fue que no conseguimos nada. A los lugares que nos envió la chica, que muy gentilmente nos atendió en Información, no respondían al timbre ni llamadas. Los dos únicos campings que se encontraban abiertos en esa fecha (recordar que no era temporada) no tenían agua caliente y, mágicamente aparecía cuando decíamos que era solo para tomar un baño que íbamos, pero eran demasiado caros. Casi querían salvar el mes con estos dos viajeros que pedían a gritos una ducha de agua caliente. Finalmente nos fuimos hacia Cucao, para el lado del Pacífico y a Chonchi volvimos a pasar, pero solo a conocer su Iglesia y ya ir preparándonos para dar la vuelta y salir de la isla.

Lo primero que hay que saber de Chonchi es que la ciudad está estructurada en “terrazas”. Son tres y para alguien que viene del llano más llano del mundo, como yo, son un poco dificultosos los subidones. Eso va a explicar por que parece que la Iglesia está como “torcida”. Ubicada frente a una gran explanada que es su plaza principal, se ubica en la primer terraza, la que está más alta. Su construcción data de 1893 y se realizó con piedras y ciprés como base.

Su fachada esta combinada de tres colores: blanca, celeste y un amarillo suave; colores que se combinan en muchas de las otras iglesias. Tiene pilares que sostienen los cinco arcos del exterior y un frontón entablado. Por la puerta principal, la del medio, se puede ingresar.

En su interior hay una gran bóveda azul de medio arco cubierta de pequeñas estrellas blancas de seis puntas. Cuando ingresamos un grupo de mujeres estaban allí reunidas, parecía que organizando algún evento. Como estaban conversando, el espacio se notaba más desestructurado que en otros, donde te invade el silencio y el eco del crujir de la madera por las pisadas, por el viento o por la lluvia. El resto del espacio es del color marrón de la madera. Detrás del altar, un cristo crucificado con un telón rojo que tapa la pared.

 

10-IGLESIA SAN ANTONIO DE VILUPULLI

Salimos de Chonchi luego de la encrucijada de la ducha, ya pensando en comenzar a tomar rumbo norte para salir de la Isla. Teníamos una parada obligada en el camino que nos quedaba de pasada. Antes de llegar a la capital, Castro, hay un villorrio llamado Vilupulli. En mapudungun significa “la colina de la serpiente”. Allí se emplaza la Iglesia de San Antonio, su patrono. Se caracteriza por estar emplazada en una loma que mira directamente al canal de Yal.

Según se sostiene en un texto recopilado por el Obispo de Ancud, en base a relatos orales recogidos en el sector, se cree que fue hecha mediante mingas, comenzando su construcción más o menos en el año 1900.

Lamentamos mucho no haber podido ingresar a conocerla. Esperamos un rato pero nadie apareció por el barrio. Luego descubrimos que atrás, estaba el cartel que nos indicaba quien era el encargado de la llave. Andrés estuvo alrededor de 15 minutos golpeando las manos y llamando a la casa, hasta que finalmente salió una señora pero parece que no estaba de humor para abrirnos. Recorrimos su exterior, vimos la cantidad de conejos sueltos que se encargan de “cortar el pasto” de la fachada, pero no pudimos conocerla. Será otra que quedará para una próxima vuelta.

 

 

BONUS TRACK: LO QUE NO PUDO SER, SERÁ EN OTRA OPORTUNIDAD

Las iglesias de: San Juan, Detif, Ichuac, Caguach, Aldachildo y Chelín serán material para una próxima visita a la Isla.

Si quieren aceptar una recomendación final, la nuestra es decirles que si pueden ir a la isla lo hagan en verano (diciembre-enero-febrero). A partir de marzo, que fue cuando nosotros la visitamos, la lluvia ya se transforma en una molestia por que no permite parar en algunos lugares o en otros, de repente hay que salir corriendo a buscar un techo donde cubrirte. Si a ello le sumamos que ya comenzaba el frío, nosotros en la kombi no tenemos calefacción, por eso decidimos estar menos días de lo que habíamos planeado en un primer momento. Pero aún así, la recomendamos. Es un destino para recorrer, si es con movilidad propia mucho mejor, y así podrán llegar a esos lugares en los que el medio público no llega.

Es una isla con muchas historias para contar y que buscan, además, ser escuchadas. Sólo hay que saber buscar, observar y oír.

 

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