Por Andrés.

Allá por el año 2008, la marca de Snack Doritos anunciaba una particular campaña publicitaria. “Que Vuelvan Los Lentos”. La empresa quería que las míticas canciones de los años 80, fueran oídas por las nuevas generaciones y entendieran cual era todo el contexto que los rodeaba.

Los lentos no eran sólo canciones, eran el momento culmine de las fiestas, tanto en casas como en discoteques. Era donde se jugaban todas las cartas para poder obtener algún beso de un chico/a. Si te invitaban a bailar un lento, era por que la otra persona estaba interesado en tí, y era la forma de demostrarte que quería que algo sucediera. Era un clásico, las luces se apagaban, la música se cortaba y empezaba a sonar la melodía de Phill Collins, en ese momento debías actuar. Era el ritual de los lentos.

Toda esta introducción se debe a la despedida del fútbol de Ronaldinho Gaúcho. Que extraordinario jugador, tenía un talento inigualable, lo que siempre acompañaba de una gran sonrisa. Me daba la impresión de que no se burlaba de sus rivales, simplemente era superior y sus jugadas a pesar de dejar en ridículo a sus marcadores eran parte de su gran espectáculo.

Dentro de todos los compactos que vi de Ronladinho, me empezó a llamar la atención la variedad de números de camiseta que usó. N°10, N°11, N°7,N°49, N°80. Pero que nos está pasando, estamos perdiendo la esencia del fútbol. Uno entiende que el marketing es parte del deporte y es fundamental, para conseguir empresas que inviertan en este deporte. Pero de ahí a ocupar números tan extraño es un disparate.

A mí me gusta la forma tradicional de ocupar los números de las camisetas, eso te ayuda de antemano a saber en qué posición juega mengano y en cual otra fulano. Si tú ves a un jugador: alto, corpulento y ocupa el n°9, automáticamente sabes que es el centro delantero. Sus características son el cabezazo, el remate potente, aguantar bien la pelota de espalda, capaz le apoden “Tanque” y la velocidad no es una de sus características. Jamás se me pasaría por la mente que el jugaría de marcador de punta, de puntero derecho, o de central. No, él es centro delantero o como decimos en el barrio, juega de 9, a secas. Lo mismo que si juegas de volante creativo, normalmente ocuparías la camiseta n° 10, o el puntero derecho la 7, y el arquero la n°1.

Cuando ibas a jugar por tú de barrio, la primera pregunta era ¿De que juegas? Y la respuesta era escueta, Juego de 10. Lo mas probable a Ronaldinho en su natal Porto Alegre, Brasil le hicieron esa pregunta. Se imaginan que le hubiese dicho, ¡Profe juego de 49!, o ¡Juego de 80!, es muy probable que el DT lo hubiese mandado a su casa, por tratar de tomarle el pelo y nos hubiésemos quedando sin ese enorme talento.

El fútbol es simple, no hay por qué complicarlo con estas cosas. No tenemos que confundir a los hinchas. Como puedo explicarle a mi novia que el N° 10 está jugando al arco, no lo puedo explicar, debido a que no lo puedo entender. Los propios jugadores en su afán cabalístico ocupan el número del nacimiento de sus hijos, la fecha en que debutaron en primera división y una larga combinación que nos entregan que el puntero derecho de un equipo no sea el n°7 sino el N°72, que el arquero juegue con la N°25 en vez de la n° 1. Hasta el momento no he visto que ningún jugador ocupe la n°0, ahí nadie sabría que lugar ocupa en la cancha.

Por eso, debemos volver al origen y como lo hizo hace algún tiempo la campaña que vuelvan los lentos, debemos volver a los n° tradicionales del fútbol. Así cuando vayamos a ver un partido no veamos al N°167 pateando los tiros libres o driblándose a todo el equipo rival.

Como Poison cantaba en su canción “every rose has its thorm”,

Cada rosa tiene sus espinas

Justo como cada noche tiene su amanecer

Como cada vaquero canta su triste canción

Cada rosa tiene sus espinas.

Cada jugador tiene su posición en la cancha y cada posición tiene un número entre el 1 al 11.  Los números son infinitos, pero los jugadores sólo son 11.

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