Si alguien me preguntara cuantos días o cuanto tiempo sería necesario para recorrer la Ciudad de México, claro que no de manera completa, porque eso sería casi imposible en unas vacaciones, no tendría la más remota idea de que contestarle. Nosotros, con Andrés, pasamos 15 días allí y entendimos que es realmente inabarcable. Debe ser algo que ocurre con muchas ciudades grandes, por más entusiasmo que le pongamos en recorrer todo el día, más en nuestro caso que tratamos de hacer todo “de a pie”, es difícil cumplir con todo lo que teníamos pensado ver y hacer. Pero al menos, nos acercamos a tener una vaga idea de cómo viene siendo la vida en esta ciudad que, nunca mejor descrita por Carlos Fuentes en su libro “La Región más transparente”. “Aquí vivimos, en las calles se cruzan nuestros olores, nuestras carnes ociosas y tensas, jamás nuestras miradas. (…) ciudad puñado de alcantarillas, ciudad presencia de todos nuestros olvidos, ciudad del sol detenido, ciudad a fuego lento, ciudad con el agua al cuello, ciudad perro, suntuosa villa, ciudad lepra y cólera, hundida ciudad. Tuna incandescente. Águila sin alas. Serpiente de estrellas. Aquí nos tocó. Qué le vamos a hacer. En la región más transparente del aire.”

 

Ciudad de México -antes llamada DF- es la capital de México. Es la cuarta ciudad más poblada del mundo, detrás de Tokio, Delhi y Shanghai, con 20 millones 843 mil habitantes, según la ONU. Es realmente monstruosa. Está en altura, alrededor de 2.200 metros sobre el nivel del mar.

Conocida con las siglas CDMX, dicen que cuenta con la segunda mayor cantidad de museos del mundo, detrás de Londres.

Fundada en 1325 es la más antigua de América. El nombre original fue Tenochtitlán (en idioma indígena originario náhuatl). Luego fue la capital del Imperio Azteca, uno de los más potentes de América. Después, fue tomada por los españoles y se convirtió en la Capital del Virreinato de la Nueva España. Viene acumulando años y años de historia y mestizaje.

Hay de todo para ver: desde arquitectura prehispánica, pasando por todo lo colonial, hasta edificios ultramodernos. Cuenta con un espacio verde inmenso, que es el famoso Bosque de Chapultepec, que dobla en espacio al Central Park de Nueva York. Tiene muchos espacios declarados Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO. Es uno de los principales centros financieros de América. Tiene la Universidad más grande del mundo, la UNAM. El metro, es el más grande de América Latina, con 12 líneas y 7 millones de personas que lo usan a diario. Tiene el segundo santuario católico más visitado del Mundo, después del Vaticano, que es la Basílica de la Guadalupe. Hay importantísimas Zonas Arqueológicas en la ciudad y alrededores. Todo esto y muchísimas cosas más es Ciudad de México, con un pasado muy presente, con perdón del oxímoron, una mezcla que se percibe en el día a día de la calle y con detalles futuristas, todo mezclado, condensado, arrebatado en éste gran bazar gigante.

Imágenes de la Colonia Roma: mucho arte, grafitis, música, intervenciones.

Colonia Roma: nuestro barrio transitorio. Condesa y la Zona Rosa.

¿Por qué elegimos el barrio de la Roma para quedarnos durante nuestra estadía? Fue casi por casualidad. Cuando empezamos a buscar alojamiento unos meses antes del viaje para saber más o menos en que tarifas andaban los hostels, pensamos en utilizar, una vez más, una alternativa diferente. Estábamos entre dos buenas opciones, que si bien son pagas (a diferencia de Couchsurfing, otra muy buena opción) nos permitía hacer aquello que nos gusta cuando estamos de viaje: estar más cerca de los locales que de turistas, de lo local que de lo pensado para visitantes. Como decía, estábamos entre House Sitting (alojarse en casa de locales a cambio de cuidarlas) y Airbnb. Ésta última fue por la que nos decidimos. Es una opción muy sencilla de utilizar: ingresas a la página (www.airbnb.com.ar) te registras y comienzas la búsqueda. Tenes que seleccionar el lugar al que vas y las fechas de tu viaje. Allí, te mostrará en un mapa la cantidad de opciones disponibles, con precios y características del espacio (si es compartido o no, cantidad de habitaciones, si es apto para animales o para niños, comodidades y demás detalles de interés).

Nosotros encontramos la casa de Eva. Y nos gustó enseguida. Ella vivía allí con su hijo y tenía dos habitaciones disponibles para viajeros. Estaba muy bien ubicada, cerca de todos los puntos y el precio, muy accesible. Pagamos $1.500 pesos argentinos cada uno los 15 días. Así fue como llegamos al Barrio de La Roma, como le llaman los locales.

La Roma se destaca por su casas y caserones de principios de Siglo, reminiscencias de la época del Porfiriato. Sus orígenes datan un poco más atrás, en la época colonial, cuando todo este barrio pertenecía a la Hacienda de la Romita. Luego, en la época de Porfirio Díaz fue que comenzó a fraccionarse y ser ocupado por familias ricas que construían allí sus mansiones al mejor estilo francés.

Más imágenes de la Roma: el Mercado y sus puestos callejeros.

La Colonia Roma es un barrio totalmente cosmopolita. Caminando por sus callecitas podes encontrar desde casonas de principio de Siglo hasta exclusivas boutiques y galerías de arte. ¡Restaurantes y bares… puf! Para “tirar para arriba” como diríamos acá. Cada uno de ellos con su particularidad, pero todos ellos con algunas cosas en común como la prioridad para los animales y ciclistas. ¿Cómo es eso? Bueno, cada lugar que ofrece algo para comer o para tomar (sobre todo si tienen mesitas afuera) cuentan con espacios exclusivos para las personas que vienen con sus perros, pudiendo dejarlos amarrados en un lugar seguro y donde tengan sus recipientes de agua, y comida en algunos casos. Lo mismo para los ciclistas: hay espacios destinados a aparcar las bicicletas. Otro punto importante son las plazoletas. Hay varias, cada uno de ellas con su impronta. Pequeñas, con mucha vegetación, fuentes de agua y esculturas. Funcionan como “oasis” en el medio de la ciudad.

Algunos lugares que podes visitar en este barrio son:

* Avenida Álvaro Obregón. Es el Centro neurálgico de la Colonia. Por allí pasan todos los taxis y el movimiento es constante, tanto de día como de noche. Un lugar muy interesante para conocer es la CAFEBRERÍA “El Péndulo” (es café, bar, restaurante y hay libros, música, arte). Está ubicada en Álvaro Obregón 86. A lo largo de la Avenida encontrarás todos los sitios con delicias culinarias.

* Casa Lamm. un Centro Cultural alojado en una casona antigua. Se pueden visitar los salones y todo el interior, además de los jardines con esculturas.

* Plaza Río de Janeiro. Una hermosa parada de descanso, con la estatua del David al centro de la plaza.

* Heladería Cornelia en Calle Tonalá y Chihuahua. ¡Extraordinarios helados!

* Plaza Luis Cabrera. Ubicada entre Guanajuato y Orizaba.

* La Fuente de las Cibeles. Es una plazoleta rodeada por bares y restaurants que tiene mucha actividad por la tardecita/noche. Allí hay una réplica exacta a la escultura de Madrid, que fue obsequiada por la comunidad española al pueblo mexicano.

* La Romita. Técnicamente es el lugar más antiguo de este barrio. Está allí la pequeña Capilla de San Francisco Javier y una plazoleta adoquinada.

* Mercado Roma. Es un mercado público de comida gourmet. Los puestos ofrecen comida para llevar o para comer allí. También se pueden comer tacos, tapas, hamburguesas. Hay, en su interior, tiendas que venden libros, artículos para chefs y hasta una galería de arte.

* Muca-Roma. Es el Museo Universitario de Ciencias y Arte. Ubicado en Calle Tonalá #51.

Plano de la Roma, Condesa y Zona Rosa.

Si recorren con tiempo y tranquilidad cada una de las callecitas que forman parte de esta Colonia, van a encontrar un aire muy distinto a muchos otros sectores de la ciudad. Muy cerquita de la Roma podrán toparse con la zona de Condesa y la “Zona Rosa”.

La llamada “Zona Rosa” es un sector que se ubicaría al norte de la Colonia Roma, delimitado por el Paseo de la Reforma, la Avenida Chapultepec, Avenida Florencia e Insurgentes. Es un sector con mucho movimiento y sobre todo, mucha vida nocturna. Nosotros solíamos pasar por allí durante las tardecitas, cuando regresamos al barrio, ya que hay varias paradas de metro y colectivos. Allí se pueden encontrar hoteles, bares, restaurantes y galerías y comercios de los más diversos: desde sex shops hasta oficinas, pasando por cafés y librerías.

Allí se puede encontrar el famoso “Monumento a la Independencia” también conocido como “El Ángel”, en la intersección de la Avenida Florencia con el Paseo de la Reforma. Y un poco más allá del Paseo de la Reforma, yendo hacia el lado de Chapultepec, está la Fuente de la Diana Cazadora. Dos de los monumentos más importantes de la ciudad. Si te toca la posibilidad de ir a conocer el Ángel por la tarde vas a ver la cantidad de “quinceañeras” que están tomándose fotografías junto a él, con unos extraordinarios trajes blancos, rosados o colores pastel, casi como los que se usaban años atrás por las damas de la aristocracia.

El Ángel de la Independencia, en el Paseo de la Reforma.

Si continúas caminando por el Paseo de la Reforma podrás ver muchos edificios modernos, muy bien iluminados si vas de noche. También algunas Embajadas, como la de Colombia y la de Estados Unidos. Hay muchos bancos y la Bolsa de Valores, como también importantes hoteles: el Sheraton, el St. Regis, el Marriott.

El otro sector cercano a la Roma es La Condesa. Tan cercanas en sus calles como en su actividad es que se trazó un Corredor llamado “Corredor Cultural Roma Condesa”. Hay varios hostels allí para poder alojarse, razón por la cual también hay muchos bares y restaurants para poder hacer una parada y tomar algo. El Parque España, es un espacio verde para aprovechar, recorrer y parar a descansar. Está ubicado al lado del Bosque de Chapultepec, otro espacio para recorrer con bastante tiempo.

 

El Centro Histórico de la Ciudad

Llegar al Centro Histórico de la Ciudad de México es muy sencillo desde cualquier punto de la ciudad ya que el transporte está muy bien conectado. Eso sí, hay que ir con mucha paciencia, ya que allá la “hora punta” u “hora pico” suele ser todo el día.

Desde la Roma es muy fácil llegar caminando, de hecho, hicimos ese trayecto varias veces. Otra opción es ir a la estación de Metrobús “Jardín Pushkin” y bajarse en la parada “Bellas Artes”. Se tarda alrededor de 10 minutos en transporte y media hora caminando.

Si utilizan la parada de “Bellas Artes” pueden ir de allí al Zócalo caminando y atravesar gran parte del Centro Histórico donde hay muchas cosas para ver. Pueden pedir las guías turísticas donde, por lo general, se plantean varias “rutas” para hacer.

 

El Centro Histórico de la Ciudad de México fue declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en 1987. Es el casco viejo de la antigua ciudad colonial integrado por alrededor de 700 manzanas que contiene unos 1.500 edificios de gran valor artístico e histórico, entre ellos iglesias, palacios, templos, colegios, etc. El punto central es la Plaza de la Constitución, o mejor conocida por todos como el Zócalo. Alrededor de ésta, se encuentra la Catedral, el Palacio Nacional (sede del Poder Ejecutivo), el Antiguo Palacio del Ayuntamiento y muchos otros edificios de un gran valor histórico.

Nuestro punto del recorrido empieza en la Alameda Central, un gran parque público y de los más antiguos de la ciudad. Una de las esculturas más destacadas del jardín es la conocida como el Hemiciclo a Juárez, un complejo escultórico hecho de mármol de carrera en homenaje al ex presidente Benito Juárez, construida en 1910 por orden de Porfirio Díaz. Alrededor de la Alameda hay muchos edificios históricos como la Iglesia del Ex Convento de Corpus Christi, sobre la Avenida Juárez. Y también se destaca el Museo Memoria y Tolerancia.  Del lado opuesto, sobre la Avenida Hidalgo se encuentra la Plaza de la Veracruz donde funciona el Museo Franz Mayer y el Museo Nacional de la Estampa.

Cuando lleguemos al final de la Alameda nos encontraremos con un Palacio imponente, el Bellas Artes, sede de una gran colección de obras de arte. Tiene varias salas para visitar, por lo que hay que ir con tiempo para hacer el recorrido. Cuenta con un gran acervo (resguarda en su interior los murales de Diego Rivera, José Clemente Orozco, David Alfaro Siqueiros, Rufino Tamayo) y ofrece multiplicidad de propuestas artísticas, entre ellas las presentaciones de la Orquesta Sinfónica Nacional, la Compañía Nacional de Danza y otros destacados. Un dato de color: el ingreso los días domingos, al igual que todos los Museos, es gratuito. En algunos, pueden pedirte credencial o documento para ver si eres mexicano porque, técnicamente, el día gratuito es para ellos, no para extranjeros.

El Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México

A metros del Palacio de Bellas Artes podemos encontrar la Torre Latinoamericana que, durante muchos años, fue el edificio más alto de la Ciudad. Tiene 44 pisos y un mirador en la parte superior. Originalmente construida para albergar la Compañía “La Latinoamericana Seguros S.A” hoy incluye un bar y restaurante en el Mirador, el Museo del Bicentenario, el Museo de la Ciudad de México, además de rentarse para oficinas.

Desde la esquina donde está ubicada la Torre Latinoamericana podemos tomar la calle Francisco Madero, que es como un paseo peatonal. Si vamos por allí unas 7 cuadras, saldremos en el Zócalo. Pero, primero pasaremos por varios lugares interesantes para visitar, como por ejemplo la Casa de los Azulejos o el Palacio de los Condes del Valle de Orizaba. Este edificio se construyó en el Siglo XVIII y en la escalera del interior se encuentra un mural de Clemente Orozco. Se puede ingresar de forma gratuita y conocerla. En la vereda de enfrente, se puede ver una arcada que, si espiamos, encontramos un desnivel y la portada de una Iglesia: es la Iglesia y Convento de San Francisco. Ese ingreso que vemos es el de la Capilla de Balvanera, que se construyó años después de la Iglesia, pero, al estar tapiada su ingreso principal, hoy tiene el acceso por esta Capilla. El ingreso es gratuito.

Interior de la Iglesia San Francisco

Si continuamos por Madero, iremos cruzando diferentes edificios históricos, muchos de ellos devenidos en tiendas, joyerías, cafés, restaurants. Lo recomendable, es lo de siempre: hay que mirar hacia arriba, para ver las terminaciones de las fachadas, para notar las distintas estéticas de la arquitectura. Cruzaremos el Palacio de Iturbide, la Casa Borda, la Joyería La Esmeralda; hasta llegar al Portal de Mercaderes, desde allí estaremos parados frente al majestuoso Zócalo y podremos ver todos los edificios que lo rodean.

El Portal de los Mercaderes es un conjunto de enormes arcos construidos en el 1500. En la parte baja de los arcos hay “cajones” o tiendas que venden productos varios, además de casas de cambio y todo lo relacionado a los souvenirs turísticos de la ciudad. Los pisos superiores, como nosotros fuimos en fechas cercanas a la Navidad, estaban todos “adornados” de colores verdes y rojos aludiendo a esta festividad. Ésta serie de edificios con arcos continúa del otro lado de Madero, yendo hacia la Catedral.

El Zócalo, Plaza principal del Centro Histórico.

Llegar hasta allí, ver esos arcos, la Catedral, esa inmensa plaza de cemento, el Palacio Nacional, es imponente. No solo por la monumentalidad de estos edificios, sino por la cantidad de gente que circula de un lado a otro, sobre todo si van en horario de mediodía. En uno de los puntos del Zócalo, vimos un inmenso (como no podía ser de otra manera) árbol de Navidad, todo decorado. En el medio, una pista de patinaje sobre hielo (¡). Nos impresionó el shock de ver todo en una escala fuera de lo “convencional”, pero así es México señoras y señores, todo monumental, fastuoso, apelotonado.

Cruzamos a la Catedral, cuyo nombre completo sería algo así: Catedral Metropolitana de la Asunción de la Santísima Virgen María a los Cielos de la Ciudad de México. Bien oneroso, bien pomposo. Por su gran tamaño, se la considera la más grande de América. Comenzó a construirse, por orden de Hernán Cortés, en 1573 y concluyó casi 200 años después, como una de las “joyas” del Virreinato. Está situada en el cruce de las calzadas que desde los cuatro puntos cardinales conducían al centro espiritual de la capital azteca, utilizando en su construcción las piedras que habían formado parte del Templo Mayor de la Gran Tenochtitlan hasta antes de su destrucción. Simbólico.

La Catedral Metropolitana de la Ciudad de México.

Es ecléctica, conviven en ella varios estilos como el gótico, barroco, neoclásico.  Tiene cuatro fachadas en la que se abren portadas para su ingreso. Tiene cinco naves, dos torres-campanario y en su interior 16 capillas dedicadas a diferentes santos. Cada una de ellas adornada con altares, retablos, pinturas, esculturas, muebles. Hay dos grandes altares, sacristía y coro. Supongo que será tan grande como cantidad de personas de religión católica habitan en esta ciudad, y son muchos.

Interior de la Catedral

Me parecieron fabulosas una especie de máquinas expendedoras de medallitas-recuerdo con la imagen de la Virgen de la Guadalupe (Patrona no sólo de América, sino de México en particular) que hay al lado de cada capilla: Usted pone su dinerito y cae su medalla para llevar como recuerdo.

Un espacio al que no ingresamos, a diferencia de la Catedral de Lima, son las criptas. Hay varias criptas, quizá la más destacada es la que contiene los restos de los arzobispos de México, pero también hay otras, al igual que nichos, donde están enterradas varias figuras religiosas. Se dice que hay un espacio destinado a los fieles que quieren ser enterrados allí.

El ingreso a la Catedral es gratuito y es muy recomendable entrar, tomarse el tiempo de recorrerla, apreciar su construcción y ornamentación y claro, prestar detenida atención a los fieles que se sientan y arrodillan a rezar, llorar, pedir, hablar con alguien que del más allá los estará escuchando.

Si aún les queda tiempo cuando salen de la Catedral, no duden en cruzar al Palacio Nacional. Y sino, háganlo otro día, como elegimos nosotros.

Palacio Imperial, Palacio Virreinal o Casa Nueva de Cortés, así se conoció a este edificio en el que hoy funciona el Poder Ejecutivo de la República. Comenzó a construirse en 1522, encima de lo que fue el Palacio de Moctezuma Xocoyotzin, Emperador del Imperio Mexica. Cortés no dudó en erigir cada edificio significativo de la Conquista en espacios simbólicos y sagrados de sus moradores originarios.

Fachada del Palacio Nacional

A través de los años, el edificio fue sometido a todo tipo de modificaciones y cambios. Se lo considera de estilo Barroco, pero hay muchos elementos que muestran influencias de otros estilos. Su interior alberga un valioso patrimonio histórico y artístico, entre ellos los Murales realizados por Diego Rivera, entre 1930 y 1950.

Se puede visitar todos los días, menos los lunes que permanece cerrado y su ingreso es gratuito. Se accede por la Calle Moneda, que está en uno de los laterales. Hay un guardarropa donde se pueden dejar las cosas, te dan una especie de credencial y adelante. Lo primero que encontramos es un jardín muy grande donde hay una variedad de plantas cactáceas. Desde el jardín se conecta a distintas partes del Palacio, nosotros elegimos ir primero al Patio Central (o Principal) para ir a ver los murales. Nos encontramos con un espacio rodeado de arcadas con una fuente de agua en el centro. Ya veíamos como se asomaban los murales. Allá fuimos.

Interior del Palacio Nacional
Escalera con los murales de Diego Rivera

Los murales de Diego Rivera están dispuestos a lo largo del cubo de la escalera que une la Planta Baja del Patio Central con el primer piso. Los frescos cuentan la historia de México a través de los Muros Sur, Poniente y Norte, como se encuentra estructurado.

En el Poniente, se distribuye la narración histórica que abarca desde la Conquista de México-Tenochtitlán a los primeros años de la posrevolución. Abajo, el encuentro de las huestes de Cortés contra los aztecas. Encima de ellos, la imagen del Águila sobre el nopal que representa el mito de origen y es el emblema fundacional de la ciudad. Encima de ella, las figuras de Emiliano Zapata, José María Morelos, Miguel Hidalgo y otros destacados protagonistas de las luchas sociales para liberar al pueblo. A los costados del águila, Rivera plasmó la evangelización con la imagen de una Iglesia opresora y despiadada (izquierda) con la imagen de la Inquisición y la destrucción de Códices Precolombinos. Del otro lado, a la derecha, la Iglesia protectora representada con figuras como Bartolomé de las Casas. En los extremos, los indios sometidos a la esclavitud por los Conquistadores.

Luego, el relato continúa. Bajo el arco de la derecha se puede ver la figura de Benito Juárez; en el arco de la izquierda: Porfirio Díaz, empuña la espada, en oposición a un grupo de revolucionarios, entre los que se destacan Emiliano Zapata y Pancho Villa. En los extremos del mural, se destacan dos invasiones: a la derecha la norteamericana y a la izquierda la francesa.

En el Muro Norte, Quetzalcóatl (representado como un hombre) preside el centro, dedicado al pasado pre hispánico. A su derecha, se muestran las artes, oficios y agricultura como los elementos fundamentales de la cultura mesoamericana. En la parte superior, aparece la serpiente emplumada emergiendo de un volcán. En la parte alta, un sol con rostro de cabeza que indicaría el ocaso.

En el otro extremo, el Muro Sur, se representa el México de hoy y del futuro. Fue el último que realizó Rivera. Se observan los poderes civiles, militares y eclesiásticos aliados a los grandes capitalistas. La riqueza, succionada por tuberías hacia las clases poderosas. En la parte superior, la lucha de clases, da lugar a la aparición de Carlos Marx, iluminado por un sol promisorio.

 

Recorrer la historia de México a través de la visión de uno de los artistas más destacados durante el Siglo XX, como fue Diego Rivera, es imperdible. Pero los murales no terminan allí. A la vuelta de todo el primer piso se pueden ver más. Está el Mural de Tenochtitlán, el de la Cultura Purépecha, el de la Totonaca y el del Maguey y el Amate.

Hay algunas más áreas del Palacio que se pueden visitar: el recinto en homenaje a Benito Juárez, otros patios y capilla. El área de Presidencia, al menos cuando nosotros fuimos, no estaba disponible para ingresar. Pero si recorren este espacio con tiempo, les puede llevar una gran parte del día.

Si hasta este momento de la visita al Centro Histórico aún no han comido, les recomendamos un lugar muy lindo a pocas cuadras del Zócalo. Se llama Sor Juana, es un café ubicado en la calle Justo Sierra, a metros del Templo Mayor. En su interior se exponen pinturas y objetos de arte realizados por artistas, hay música de época, y tiene unos patios para sentarse a descansar y comer algo rico. Se puede tomar una limonada y comer una rica torta rellena de lo que más les guste. Y de allí, no tendrán excusas para ir a visitar el Museo y la Zona Arqueológica del Templo Mayor. Es una parada indispensable. Frente a la Catedral, antes de ingresar al Museo, se puede ver una maqueta de lo que fue la antigua capital, la gran Tenochtitlán.

Maqueta de la antigua ciudad de México-Tenochtitlán

El ingreso al Templo Mayor se realiza por la calle Seminario, pagando una entrada de $70 pesos mexicanos (alrededor de unos 55 pesos argentinos cuando fuimos nosotros, en diciembre de 2016). Lo primero que vas a ver es la Zona Arqueológica, un paseo muy interesante. Esta zona del Templo Mayor ocupa una explanada muy grande que puede ser recorrida a través de una especie de camino donde te va contando, a través de la señalización, que es cada uno de los lugares por los que vas pasando. El edificio religioso más importante y que predomina es el dedicado al Dios de la Guerra y a Tláloc, el Dios de la Lluvia. También se rescataron otras construcciones, como adoratorios, un Altar y uno de los dos templos rojos dedicados al Dios Xochipilli, como también la Casa de las Águilas. En inmediaciones del Museo se pueden ver vestigios de lo que fue la plataforma que limitaba el recinto sagrado de México-Tenochtitlán.

“El recinto sagrado prehispánico era una gran plaza de forma cuadrada, de aproximadamente 350 x 350 metros, cuyo piso estaba formado por losas de piedra y que alojaba en su interior, de acuerdo con la obra de fray Bernardino de Sahagún, 78 edificios y lugares dedicados al culto religioso, de los cuales unos 36 se han podido detectar arqueológicamente incluyendo altares, el juego de pelota, el templo semicircular dedicado al dios Ehécatl-Quetzalcóatl, el Calmécac, uno de los edificios llamados Cuauhxicalco y el Templo del Sol, entre otros. Este amplio espacio, como ya se dijo, estaba separado del resto de la ciudad por una gran plataforma con escalinatas hacia ambos lados y de él partían las tres grandes calzadas que a su vez comunicaban la ciudad con la tierra firme: hacia el sur la de Iztapalapa, hacia el poniente la de Tlacopan (Tacuba) y hacia el norte la de Tepeyac. Los únicos que tenían acceso permanente al recinto sagrado eran los sacerdotes, guerreros, gobernantes y estudiantes del Calmécac; la gente común sólo tenía permitida la entrada durante la celebración de las fiestas cívico-religiosas, convirtiendo al recinto en un verdadero centro de convivencia masiva.” A esta información se puede acceder a través de la página web del Museo del Templo Mayor (www.templomayor.inah.gob.mx) en donde se cuenta no sólo de la Zona Arqueológica, sino de todo el Proyecto de descubrimiento y recuperación de este espacio, con la posterior creación del Museo y toda la colección que allí se guarda.

Zona Arqueológica del Templo Mayor en el centro de la ciudad

Las primeras excavaciones se realizaron no hace tanto tiempo, entre 1978 y 1982. Se encontraron miles de piezas (además de los edificios) razón por la cual en 1987 se creó el Museo. Por eso recalcamos que su visita es indispensable para conocer la historia de la antigua Tenochtitlán. El interior del Museo está armado con todo lo mejor: es excelente la forma en la que están exhibidas las piezas e iluminadas. Además de estar muy bien distribuidas las ocho salas que lo conforman.

“El proyecto museográfico original se basa en la distribución misma del Templo Mayor, en el cual se rendía culto a dos divinidades: a Huitzilopochtli, dios solar de la guerra y patrón de los mexicas, cuya capilla se encontraba en el lado sur del edificio, y a Tláloc, dios de la lluvia vinculado de manera directa con la agricultura, cuyo templo ocupaba el lado norte. De esa manera, las cuatro primeras salas están dedicadas a Huitzilopochtli y en un sentido amplio a la guerra, incluyendo los productos obtenidos por los mexicas a través de sus conquistas territoriales, mientras las cuatro últimas tratan sobre Tláloc, la agricultura y la explotación que los mexicas hicieron de los recursos naturales en general”, cuentan en el Museo.

Interior del Museo del Templo Mayor
Museo del Templo Mayor

Estimo que después de la visita al Museo, saldrán con la cabeza bastante cargada de información. No se preocupen, les va a pasar con cada uno de los espacios que conozcan, no sólo Museos. Ya en el andar por la calle, van a sentir que les “colapsa” la vista, pero lo bueno es que pueden organizarse e ir conociendo cada uno de los lugares con tiempo, sobre todo si se arman una buena guía de recorridos posibles.

Sobre uno de los costados de la Catedral, van a encontrar un puesto de información turística donde les darán mapas y pueden planear así varios de sus recorridos. En una de las que nos dieron a nosotros, hay varias rutas para terminar de recorrer toda la historia que guarda este centro. Acá les comparto algunas:

*RECORRIDO MONEDA-SANTÍSIMA. Se trata de un trazado por algunas pocas calles que comienza frente al Palacio Nacional, sobre la calle Moneda, donde se encuentra la Primera Universidad, fundada en 1551. Al lado, está el Primer Arzobispado, construido sobre lo que era el Templo de Tezcatlipoca. Hoy funciona allí el Museo de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, especializado en Pintura. Cruzando la calle, está la sede de la Primera Imprenta de América. En la cuadra siguiente, podrán encontrar la Iglesia de Santa Inés, el Museo José Luis Cuevas y la Academia de San Carlos. Un poco más allá, la Iglesia de la Santísima, ubicada frente a una plazoleta.

*RECORRIDO LORETO-SAN ILDEFONSO. También este trayecto comprende unas pocas cuadras, pero no por ello menos importante. El primer punto es la Plaza de Loreto, sobre la calle Justo Sierra, frente al Café Sor Juana (que les habíamos recomendado) y una sinagoga a la que puede ingresarse de forma gratuita.  Frente a la Plaza, está la Iglesia Nuestra Señora de Loreto. Van a notar que la Iglesia está inclinada hacia un costado, nosotros creíamos que esto se debía a las consecuencias de algún terremoto, pero se debió a que fue construida con piedra de dos pisos diferentes. Si seguimos por la Calle Rodríguez Puebla nos encontramos con el Mercado Abelardo Rodríguez. Si bien vamos a hablar más adelante del tema “Mercados” (que es otro indispensable en esta ciudad) ingresen y comprueben ustedes mismos los que es. No sólo a ver los puestos de comida y venta de objetos, sino que si suben al primer piso van a ver unos murales muy interesantes realizados por discípulos de Diego Rivera y bajo su supervisión. Al lado del Mercado, está la Casa del Pueblo. Un contraste entre el frenesí de la calle y la tranquilidad de este interior. A la vuelta, por la calle El Carmen se encuentra el Colegio de San Pedro y San Pablo. A pasitos de allí, volviendo a la calle Justo Sierra vamos a encontrarnos con uno de los edificios más importantes: el Colegio San Ildefonso. Fundado por los Jesuitas en el Siglo XVI, dentro hay pinturas realizadas por los muralistas Rivera, Orozco, Siqueiros. Por esta calle, yendo hacia el lado de la Catedral, hay dos edificios más para detenerse: Casa del Marqués del Apartado y la Iglesia de la Enseñanza.

Mercado Abelardo Rodríguez

*RECORRIDO PLAZA DE SANTO DOMINGO. Este recorrido comienza en la intersección de las calles República de Brasil y Luis González Obregón. El primer sitio para visitar es la Antigua Aduana, acá se recibían todas las mercancías que entraban a la ciudad para recaudar impuestos. Hoy, funciona allí la Secretaría de Educación. Enfrente, hay una explanada con una estatua en el medio, llamada la Estatua de la Corregidora. Detrás, el Portal de los Evangelistas. Cruzando la calle, se encuentra la Capilla de la Expiración, y frente a ésta el Palacio de la Inquisición. Unos pasos más allá del Palacio, otra Iglesia, la de Santo Domingo.

*RECORRIDO PLAZA MANUEL TOLSÁ. Este circuito está ubicado muy cerquita del Palacio de Bellas Artes. Comienza en las calles Bolívar con Tacuba donde se encuentra el Museo Interactivo de Economía, que en su origen era la sede de un hospital en donde trabajaba la orden de los Betlemitas. Yendo hacia el lado del Palacio de Bellas Artes, encontramos el Palacio de Minería, construido por el Arquitecto Miguel Tolsá (el mismo que realizó otros edificios y la escultura que está colocada frente a este Palacio). Es el máximo ejemplo de un edificio de estilo neoclásico y su interior puede visitarse, ya que adentro funciona el Museo Homenaje a Manuel Tolsá. En la calle de enfrente, se ubica el Museo Nacional de Arte donde se exhibe, estudia y difunde el arte mexicano e internacional comprendido entre el siglo XVI y la primera mitad del Siglo XX. En la explanada del frente del Museo, la Estatua de Carlos IV “El Caballito”, obra de Tolsá. En la esquina, el último punto de este recorrido: el Palacio de Correos, otro hermoso edificio, construido en el 1900.

Palacio de Minería, frente al Museo Nacional de Arte

Si todavía te queda energía, o si decidiste volver para continuar el recorrido del Centro Histórico otro día (nosotros vinimos más de 3 veces), hay un punto que NO podés perderte. (Ahora que lo pienso, creo que nada podés perderte, pero en este punto vamos a poner especial énfasis). Si querés hacer una parada, tomar algo, escuchar un poco de música y es tardecita/noche, no lo dudes: anda a Plaza Garibaldi.

Podés llegar en metro, bajando en la parada Garibaldi/Lagunilla, estás a unas 3 cuadras caminando o también en paradas de Metrobus que hay muchas por allí, depende del lado que vengas. Si estás en el Centro Histórico, no lo dudes y anda caminando.

Cuando llegues, no vas a ver, a primera vista, ninguna plaza. En cambio, vas a encontrar una estructura bastante moderna y minimalista, algo así como la “antesala” de la plaza: se trata del Museo del Tequila y el Mezcal. ¡Entra! Por un precio de $60 pesos mexicanos podés recorrer todas las instalaciones y luego, en la terraza, desde donde se ve toda la plaza y a los mariachis cantando a lo lejos, te dan una degustación de Tequila y Mezcal.

Museo del Tequila y el Mezcal en Plaza Garibaldi

En la planta baja del MUTEM hay una tienda donde se ofertan productos de alta calidad, relacionados con el agave, la cultura del tequila y el mezcal. En el primer piso, se encuentra el Museo dedicado a la producción del Tequila y el Mezcal (bebidas destiladas reconocidas internacionalmente como producto mexicano de excelencia), también la historia del Mariachi y de la Plaza Garibaldi. En este espacio de exposición se muestra la colección de botellas de tequila y mezcal, la cual cuenta con más de 300 objetos.

En el último piso, encontramos una terraza con cantina, juegos y espacios para sentarse a comer y tomar algo. Por el lado de atrás, se ve toda la Plaza Garibaldi. Allí es donde nos acomodamos y nos ofrecieron la degustación de sus productos. Como nosotros fuimos ya de nochecita, las mesas comenzaban a ocuparse y mientras los camareros ayudaban a armar una especie de escenario donde seguramente, esa noche, habría juerga hasta tarde.

Un rato después de probar los productos, nos fuimos para la Plaza. Como había estado lloviznando hasta hacía un rato, recién ahí, se empezaban a asomar las narices de los primeros grupos de mariachis, grupos norteños y tríos a cantar sus serenatas a pedido del público, que, por una suma de dinero, se ponen en acción, sobre todo frente a los enamorados. Los músicos, vestidos con sus atuendos típicos y equipados de sus instrumentos van cumpliendo con los pedidos del público.

Alrededor de la plaza hay muchos bares, entre ellos el famosísimo “Tenampa” que fue, desde sus inicios, propiedad de un comerciante oriundo de Jalisco, y es por eso que allí que ofrece gastronomía típica de la región. Sobre otro de los costados de la Plaza se encuentra el Mercado de San Camilito, uno más de los típicos mercados mexicanos donde predomina la gastronomía local con más de 70 locales. Hay mesas grandes para aquellos que van en grupos y ofrecen una variedad muy económica para comer. En sus inicios, este mercado, formaba parte de lo que es “La Lagunilla” otro espacio donde se vende ropa y sobre todo los famosos vestidos de las quinceañeras, novias y disfraces escolares.

Mercado de San Camilito, en Plaza Garibaldi.

Si vino la noche y estás en esta zona de Garibaldi y ya recorriste el Museo, la Plaza y sus alrededores, no dudes en parar en el Mercado y volver a tu alojamiento con la panza bien llenita. Podés cerrar, así, un gran día de recorrido por el Centro Histórico de esta ciudad que, a veces cansa, a veces agobia, a veces te enfurece la vista, pero que hay que conocer, recorrer y disfrutar.

 

BONUS TRACK: MUSEO DE LA REVOLUCIÓN

Cerca del Centro Histórico y emplazado sobre una explanada que es la Plaza de la República, se destaca una estructura grande, sólida, firme. Es el Monumento y Museo de la Revolución de la Ciudad de México, dedicado a la conmemoración de la Revolución Mexicana. Su construcción comenzó en 1910, cuando Porfirio Díaz lanzó una convocatoria para crear un Palacio Legislativo. Por distintas causas, la obra estuvo parada durante muchos años. Tuvieron que pasar otros tantos, para que su construcción se retome y finalmente en 1938 se termina la obra donde se exhibe hoy el actual Monumento.

Mirador del Monumento y Museo de la Revolución.

El Monumento cuenta con el Museo en el subsuelo, además de tiendas y cafeterías. Luego está la opción de tomar un elevador que, en menos de 1 minuto, literalmente, te sube al mirador. Allí, podés darle la vuelta en 360°, y ver las distintas vistas de la ciudad. También allí podés encontrar tiendas y cafés para hacer una parada de descanso.

Se pueden hacer distintos tipos de visitas, cada una de ellas tiene un costo diferente. La entrada general, que te permite tomar el elevador y subir al mirador 360° tiene un costo de $50 pesos mexicanos. También, por $80 pesos, podés sumarle un paseo por la Estructura de 1910 y por la Linternilla, que es el sector más alto del Monumento.

Vista de la ciudad desde el Mirador del Monumento de la Revolución.

 

Si llegaste vivo hasta acá y quieres seguir recorriendo esta inmensa e inabarcable ciudad, acá te dejo la segunda parte (EN BREVE EL LINK)

 

*Alojamiento. Como lo describimos en el comienzo, nosotros optamos por utilizar Airbnb. Puedes ingresar a su página web, loguearte y filtrar las búsquedas por fecha en la que realizarán el viaje y la ciudad a la que irás. Te dará una serie de opciones de lo más variadas, en precio, comodidad, barrios, etc. El link es: www.airbnb.com.ar. También, podés optar por los hostels, hay muchos en distintos puntos de la ciudad a precios accesibles.

*TURIBUS. Se trata de un Bus Turístico, una muy buena alternativa si tienes poco tiempo para recorrer. Son unos buses de dos pisos color rojo (también están los rosas, esos son los Buses turísticos de Ciudad de México). Cuesta $140 pesos mexicanos por un día. Podés comenzar bien temprano en la mañana y hacer todos los circuitos que quieras. Hay 4 circuitos con 19 paradas en muchos barrios. Podés subir y bajarte en cualquier de ellas. Te pondrán un brazalete que identifique que sos parte de los recorridos. Para más info, acá: www.turibus.com.mx.

*Transporte Urbano. Ciudad de México tiene muchas opciones de transporte público: el Metro y el Metrobus son los más conocidos. Pero también están las peceras, los camiones, los tranvías, el tren ligero, taxis, etc. Lo ideal es que, al llegar a la ciudad, te acerques a cualquier estación de Metro o Metrobus y te dirijas a donde están las máquinas que recargan las tarjetas. Allá, pones la opción de “Comprar” y colocas el dinero. El costo de la tarjeta es de $16.00 pesos mexicanos y te da un primer viaje gratis. Allí mismo, pones la cantidad de dinero que quieras y la dejas cargada para moverte tranquilo por la ciudad. Esta opción te servirá para movilizarte en metro, metrobus y tren ligero, para las otras opciones tendrás que pagar con dinero (pecera, camión, tranvía).

*Transporte Aeropuerto-Ciudad. Acá también tenés varias opciones. Si tomas un taxi en la calle para ir al Aeropuerto, el costo es accesible. Depende desde donde lo tomes, lo que te cobrará, pero podés consultarlo previamente con el taxista. Las dos mejores opciones, en cuanto a lo económico, son el metro (que tiene su parada dentro del Aeropuerto en la Terminal 1) y sino, el Metrobus que conecta el Aeropuerto con diferentes puntos de la ciudad. Acá podés verificar las distintas estaciones de metro, para saber cuál te deja mejor con tu destino: www.metro.cdmx.gob.mx/la-red/mapa-de-la-red (acordate que allí mismo podés sacar tu tarjeta Ciudad). Lo mismo con el Metrobus acá: data.metrobus.cdmx.gob.mx/mapa.html.

*Época del año. Si bien el clima a nivel mundial está cada vez más impredecible, el clima anual en la Ciudad de México es más o menos así: Primavera (marzo-abril-mayo), una estación cálida que sabe alcanzar temperaturas de 30°C. Verano (junio-julio-agosto), es una estación de muchas lluvias, con temperaturas que llegan a los 30°. Luego viene el Otoño (septiembre-octubre-noviembre) que, según dicen, es la estación más agradable del año, sobre todo por sus temperaturas. Por último, el invierno. En esta época viajamos nosotros. A ver, para gente de acá, de la zona pampeana bonaerense, que soporta inviernos muy duros de frío, allá en México el invierno sería algo así como nuestra primavera. Encontramos muy poca contaminación, con cielos bien despejados. Temperaturas muy cálidas durante mediodía/tarde y fresco a la noche. ¿Lluvia? Creo que solo un día, y muy poco.

*Vuelos. Nosotros conseguimos un vuelo a muy buen precio por la empresa LATAM. Nos llegó una oferta al mail, al igual que nos llegan de todas las demás, y no lo dudamos. Veníamos viendo que el precio promedio a Ciudad de México estaba alrededor de entre 12 y 15 mil pesos. Conseguimos nuestro vuelo por $9.000. La idea, con escala en Lima. La vuelta, con escala en Sao Pablo.

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *