Por Andrés.

En el viaje que realizamos con Victoria a Brasil, decidimos conocer Rio de Janeiro: una ciudad maravillosa e inmensa.

Brasil y especialmente Río de Janeiro debe ser unas de las cunas del Fútbol, cuenta con uno de los estadios más relevante de la historia, El Maracaná, en donde se han forjado historias de triunfos y derrotas. Peculiarmente el estadio icono de Brasil no ha podido entregar el máximo triunfo a su tierra, perdiendo la final de 1950 contra Uruguay (Maracanazo) y la semifinal contra Alemania en 2010.

Pero en Rio de Janeiro se respira fútbol, y sus habitantes los practican diariamente: en las playas, las calles y en los diferentes clubes que representan los diferentes barrios de ésta ciudad. Brasil es el país con más campeonatos mundiales a su haber ( 5 copas del mundo). Además en sus tierras nacieron y se forjaron muchos de los jugadores que marcaron la historia del fútbol.

En el Botafogo Fútbol Club de Río de Janeiro.

Me propuse seguir los pasos de uno de éstos jugadores: Manuel Francisco Do Santos, más conocido como “Garrincha”, cuyo apodo se lo coloco su hermana Rosa en referencia a un pájaro feo y muy veloz que vive en el Mato Grosso. Los Brasileños lo bautizaron “La Alegría del Pueblo” y vaya cuantas alegrías otorgo: 2 copas Mundiales, Suecia 1958 y Chile 1962,. Junto a Pelé fueron los alumnos más aventajados de las épocas doradas de su selección. Este habilidoso puntero derecho defendió a Brasil en los Mundiales de Suecia 1958, Chile 1962 e Inglaterra 1966 y al club de sus amores Botafogo, entre otros equipos.

Garrincha era una persona díscola, generaba la atención dentro y fuera de la cancha. Tuvo 14 hijos reconocidos con diferentes mujeres (oficiales y amantes). Pero poseía una gran empatía con la gente, capaz por sus problemas físicos, tenía una pierna más corta, además de no saber leer ni escribir, que para una persona de color o zambo no era anormal en esa época.

Todas estas dificultades lo forjaron y llegó a convertirse en uno de los grandes jugadores de todos los tiempos. Es considerado el mejor número 7 (Puntero Derecho), de la historia y el 8° mejor jugador del siglo XX según IFFHS (International Federation of Football History and Statistics)

A pesar de toda la gloria que acumulo como jugador, murió joven (49 años) y sumido en la pobreza.

Mural pintado frente al Club Botafogo con las imágenes de sus grandes jugadores.

Yo me acuerdo de las historias que me contaba mi papá sobre éste temible puntero derecho que con sus regates hacía estéril cualquier defensa, a pesar de realizar el mismo movimiento nunca podía ser detenido por su marcador de turno. En 1962 el Mundial se realizó en nuestro país (Chile), la euforia era total. El equipo llegaba por primera vez a las semifinales del campeonato con una participación espectacular: Triunfos en la fase de grupos sobre Suiza e Italia y una derrota sobra Alemania Federal. Los Cuartos de Final fueron contra La Unión Soviética en Arica (Norte del País) en donde La Selección se impuso 2 x 1. La semifinal era contra Brasil, el actual campeón mundial y que traía en sus filas a Garrincha, Vavá, Zagallo y Pelé (el cual se lesionó en la primera fase del campeonato). En menos de 35 minutos Garrincha nos hizo despertar de nuestro sueño de ganar el mundial y dejar la copa en casa. Con dos goles  dejó el marcador parcial 2 x 0  a favor de Brasil y con una tarea para el local casi imposible. El partido terminó 4 x 2 a favor de los Brasileños que avanzaron a la final donde derrotaron a la ex Checoslovaquia por 3 x 1 erigiéndose campeones mundiales por segunda vez en su historia y con Garrincha como el mejor jugador y goleador del campeonato haciendo olvidar a Pelé.

Garrincha fue de esos jugadores que vivieron en la ambivalencia entre el éxito y la derrota, el dinero y la pobreza, la aclamación y el odio. Pero todos los amantes del fútbol, aunque nunca lo hayamos visto jugar, podremos recordar las historias que nos contaban de ese puntero derecho de gran velocidad, de enganches y regates indescifrables que tanta felicidad  llevo a su país y a la admiración de los demás países.

Imágenes del Museo dentro del Club de Botafogo.

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